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Beneficios para la salud derivados del cuidado de animales de compañía


Un antiguo vínculo que nos liga con la naturaleza

El alto grado sociabilidad humana ha sido un factor decisivo en la supervivencia de nuestra especie en momentos especialmente críticos. Existen testimonios arqueológicos que demuestran la presencia de animales de compañía en el ámbito de las familias tal como se constituían en tiempos remotos.

Algunas especies de cánidos establecieron una relación de cercanía y proximidad con poblaciones humanas generando un beneficio recíproco. Al final esta influencia ha determinado los cambios genéticos necesarios para la aparición de las distintas razas de perros.

Por encima de la ayuda proporcionada en la defensa o el pastoreo la contribución esencial era participar de la vida familiar como una muestra de la naturaleza ya dominada. La selección de los individuos que mejor se adaptaban al grupo permitió la evolución de las variedades actuales. Las que poseen rasgos y carácter cada vez más positivos e integrables.

Eran animales domesticados cuya función no estaba relacionada con la obtención de alimento o vestido ni con la provisión de fuerza para labores mecánicas. Basta el simple gusto que proporciona la compañía de un ser vivo cuyas capacidades intelectivas y sensoriales difieren enormemente de las propias.

Soledad, salud y compañía animal

Está muy documentada la unidad entre cuerpo y mente en que necesariamente se integran en las personas. Las emociones dejan una huella profunda en el funcionamiento regular del cuerpo. Como la electricidad en una gran ciudad las emociones suponen la energía que se distribuye y concentra en determinadas áreas para una función específica.

Es en este aspecto donde más interviene el animal doméstico al representar un ser que necesita atenciones y vigilancia regular para su bienestar y el del grupo familiar en su conjunto. El hábito de cuidar facilita al agente que lo realiza la proyección hacia el exterior donde sitúa su atención e interés.

La presencia de animales y el cuidado que exigen refuerzan los hábitos diarios de movimiento y limpieza. Para los niños es una escuela de responsabilidad sobre la vida y bienestar de otro ser dependiente. Para las personas de edad avanzada son un aliciente que les impulsa a la actividad y la comunicación.

Independientemente de la edad siempre encontramos en la compañía animal un motivo para cambiar de perspectiva y romper con las rutinas que desnaturalizan la cotidianidad.

Existen muchos estudios médicos donde se evalúan de forma muy positiva las ventajas para la salud de incorporar una mascota al hogar. Las enfermedades cardíacas, las locomotrices y las que somatizan tensiones psicológicas son las que mejor reciben este remedio alternativo

Las familias han cambiado mucho en los últimos años. La vida urbana moderna permite de forma paradójica un gran aislamiento entre las personas. La tendencia a las familias con un número mínimo de miembros encuentra en las mascotas una compensación emocional en el círculo íntimo del hogar.

Los animales de compañía y en especial aquellos que ya tienen una vinculación de milenios con nuestra especie, como los perros y los gatos, han aprendido a comunicarse de forma rudimentaria pero eficaz con nosotros. Leen nuestras emociones y participan de ellas.

La psicología humana encuentra en esta relación una fuente inagotable de sorpresas y satisfacciones. Al final los medios que nos ayudan a armonizar nuestra vida con la naturaleza son los mejores aliados para vigilar y defender la salud.

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